el faro de oriente
En lo que fue un vertedero de basura en medio del barrio más violento de México -con dos millones y medio de habitantes arracimados a la entrada de la capital-, se abrió hace más de siete años el Faro de Oriente, un proyecto artístico y comunitario financiado por el ayuntamiento del DF. Además de que cada trimestre entran 1.500 nuevos alumnos, el Faro -dice uno de sus usuarios- “presta atención a unas 300.000 personas al año en actos y servicios sociales a la comunidad”, sobre todo jornadas de salud y atención médica preventiva. El director realza: “No damos notas, no pasamos lista, somos una escuela informal”. Y llega el arraigo: “Los alumnos siguen viniendo, piden más, lo consideran como su casa”. Aarón, el Duende, es de los alumnos más antiguos del Faro. Sin este lugar, dice, “seguiría siendo un borracho drogadicto y haciendo maldades”. Ahora es un pintor y escultor...
