Producir el espacio
A través de recorridos por la ciudad de San Sebastián -y en el marco de un observatorio comisionado por Arteleku- se propone una experiencia del espacio público no sólo como estructura física (parques, bulevares, edificios) sino también como dimensión relacional producida desde tres instancias distintas:
La primera es aquella en su producción esta ligada a las representaciones del poder y el capital: se trata del espacio concebido por el Estado, los urbanistas y los arquitectos (proyectos de renovación urbana, bulevares, edificios emblemáticos, regulación de los flujos y prevención de conflictos); la segunda es el espacio vivido por sus habitantes a través de símbolos, imágenes e intercambios: donde la imagen de ciudad es construida colectivamente a partir la experiencia y el diálogo entre las observaciones de cada ciudadano, de la forma en que se apropian de lugares específicos para cargarlos de sentido y significado (por ejemplo: ¿qué representa para cada ciudadano el espacio público? ¿es lugar de encuentro o de paso? ¿público o privatizado?); por último, tenemos el espacio practicado, es decir, los modos en que cada ciudadano habita, recorre e interpreta el espacio de la ciudad.
Estas tres instancias se relacionan con los planteamientos de pensador francés Henri Lefebvre en su obra La producción social del espacio, en la que propone desfetichizar el espacio para dejar de percibirlo como dimensión inerte y predeterminada: el espacio es algo vivo y dinámico, que se produce e instituye no sólo desde la normatividad del Estado y el diseño de urbanistas y arquitectos, sino también desde las vivencias cotidianas (imágenes, percepciones, representaciones) y los modos que tiene el ciudadano común de practicarlo y observarlo.
En este contexto, se puede entender el espacio público como escenario donde cada ciudadano produce espacio a partir de sus observaciones y recorridos, donde él también representa un papel, donde la ciudad se encuentra representada en reglas, símbolos, imágenes y, por supuesto, en las observaciones y experiencias con las que cada ciudadano la refleja y la recorre.
Privatizando lo público*
El punto de partida para este primer recorrido es el Kursaal edificio diseñado por el arquitecto Rafael Moneo para la realización de congresos y actividades culturales. A un costado de la desembocadura del rio Urumea en el Cantábrico se levanta este edificio en vidrio translúcido como un intento -según el arquitecto- por "perpetuar la geografía y, en la medida de lo posible, subrayar la armonía entre lo natural y lo artificial".
Mercado de San Martín. Espacio público transformado. De mercado municipal de frutas y verduras, carne y pescado, se le intervino para transformarlo en centro comercial con las marcas de las principales franquicias internacionales. **
Parking subterráneo del Mercado San Martín. Situación fantasmagórica en la presentación de ciertos elementos: La antigua muralla aparece por un lado detrás de un cristal, bajo una luz amarilla, tal como si de una vitrina que muestra una ruina se tratase. En otro lugar aparece sin ninguna protección supurando agua.
Descubrimos un museo histórico que muestra la evolución de la ciudad de Donosti a lo largo de diferentes siglos mediante representaciones bidimensionales en una de las paredes del parking del Mercado. Por un lado dan visibilidad a este hecho, pero de una forma invisible a la vez que peligrosa, ya que no es posible verlo por que hay un continuo transito de vehículos.
Boulevard. El mobiliario urbano, los bancos donde sentarse cambiaron de diseño con la finalidad de que debido a lo inconfortables que son no se pueda dormir sobre ellos. Otra vez un proceso de higienización del espacio público, en aras de invisibilizar lo que no es agradable para el ojo del transeúnte. Esconder la pobreza y la miseria para no herir sensibilidades o provocar incomodidad en el ciudadano.
![]()
Vitrina sin protección. Llama la atención un modesto comercio que hay en esta calle cerca de la iglesia, que tiene dos vitrinas mostrando su mercancía sin ningún tipo de verja protectora. Y me choca porque en comparación con la gran valla que rodea la Plaza de La Trinidad, y que pusieron, dicen, ya que es una zona de inseguridad y vandalismo. Y yo me pregunto si eso es así porque quien regenta esa tienda no tiene miedo de que rompan el cristal y le roben los artículos.
Plaza de la Trinidad. El espacio es un patio abierto que queda a un lado de la parte trasera de una iglesia, al otro con un Museo, en lo alto una sociedad gastronómica, en la parte de atrás naturaleza salvaje y en el frente una casa y algunos bares.
Antes era un lugar de encuentro de diferentes grupos sociales. Era el punto de encuentro de los jóvenes, donde se reunían a veces para alguna asamblea o simplemente como lugar de ocio. Compartían el espacio con niños y chavales que jugaban en la cancha de baloncesto y con los padres que se reunían mientras que los niños jugaban. Un día se decidió que era un sitio conflictivo y se puso una impresionante valla negra, que a la noche está bajo llave, imposibilitando el acceso. Los motivos, entre otros, que era un zona por donde se podía la gente escabullir en caso de altercados callejeros. Los padres también protestaron por que veían amenazada la seguridad de sus hijos en ese ambiente con jóvenes que beben o fuman, inmigrantes que alborotan... en fin la diversidad que el espacio público puede albergar. Así que ahora se sentirán más tranquilos, con sus pequeñuelos encerrados en una prolongación de lo que en realidad la escuela y el hogar ya les ofrece: un espacio para protegerse de los males del mundo.
* Itinerario propuesto para el primer recorrido: desde el Kursaal al Casco Viejo de la ciudad y tuvo lugar el día 5 noviembre de 2007. Participaron: Eider Eguren, Erika Angulo, Estibalitz Alvarez, Idoia Azcorra, Izaskun Canales, Javier Rioja, María Elvira Escallón y Jaime Iregui.
** Comentarios de Erika Angulo y fotos de Jaime Iregui a partir de observaciones del grupo.
En el límite *
En este segundo recorrido lo que condiciona nuestra mirada del espacio -en el barrio de Loiola (donde se localiza Arteleku)- es la idea de la próxima reforma urbanística que va a sufrir en el barrio. El espacio se percibe, imaginándonos todos los cambios que se van a realizar. La sensación de que todo lo que vemos va a ser destruido está muy presente. Se observa la ubicación curiosa en que se encuentra Arteleku, debido a los “elementos” que tiene cerca: una zona militar, un convento de monjas de clausura y una cárcel. **
Embarcadero. Está bastante deteriorado, las maderas oscilan al pasar por ellas dando las sensación de que van a cascar. Junto a él un espacio utilizado por los remeros de las traineras como gimnasio.
![]()
Huertas. Sus usuarios son en su mayoría jubilados, que viven en las casas de alrededor. El terreno que estaba sin ningún uso, fue habilitado y organizado para el cultivo por ellos mismos. Llegó un día en que la Diputación intervino el lugar y reguló su uso. Una valla rodeó todo el terreno y se cerró el acceso mediante una puerta con cerradura; estableció parcelas, mediante caminos de piedra y ubicó casetas prefabricadas para guardar la herramienta, allí donde antes había chabolas hechas con materiales reciclados de aquí y de allí y mucha imaginación.
Bloques de viviendas de nueva construcción. Frente al terreno del Ejercito, al otro lado del río, se levantan ya nuevas edificaciones que sustituyen a las anteriores viviendas y pronostican la morfología que va a tener el barrio tras la remodelación urbanística. Bloques altos de viviendas, paseo peatonal junto al río y parque infantil modernísimo con carpa de plástico. Contemplamos a lo largo de todo el barrio todas las viviendas que van a ser demolidas. Es espeluznante. La ley del ladrillo sobre los sentimientos y opiniones de las personas.
![]()
Frontón de Loiola. Quedamos embobados por las marcas de pelota en las paredes que crean una especie de degradeo de grises. También nos impacta la actitud y las miradas de un chaval que está con el skate en el frontón y parece retarnos. No sé que pensar de sus idas y venidas y su mirada sostenida, intuimos una mezcla entre exhibirse y que nos quede claro que estamos en su territorio.
Obras de la autopista del Urumea y el T.A.V. Llevan nueve años soportando este mega proyecto desarrollista que supuso la destrucción de los humedales del Urumea, hábitat de una gran cantidad de aves que anidaban en el. El soterramiento de la autopista del Urumea bajo los raíles del tren y el tren de alta velocidad, está suponiendo una obra faraónica, que ha movido toneladas de tierra destruyendo el ecosistema de la zona y perturbando la vida de las personas que viven en el entorno.
Bajo los puentes . En el espacio de debajo de los puentes se localizan varias situaciones: una simbólica muy potente es el Gaztetxe (espacio okupado). Actualmente permanece la pared pintada como testimonio de lo que fue. Es también un lugar de idas y venidas, movimiento y estancia de las personas: por un lado el aparcamiento. Somos testigos de un ensayo de un grupo de batucada . A ritmo de tambor somos teletrasportados en la imaginación, a los tiempos en que el gaztetxe estaba vivo. Por otro el flujo de automóviles que pasa por encima de nuestras cabezas.
Camino peatonal sin estrenar. Parece que nadie lo ha pisado nunca. Tiene un película de polvo blanca, que hace un gran contraste con la acera gris y usada. En ella, en blanco las huellas de las botas de algún currela.
* Itinerario propuesto para el segundo recorrido: desde el barrio de Loiola (donde se encuentra Arteleku) hacia el barrio de Eguía. Tuvo lugar el día 6 noviembre de 2007. Participaron: Eider Eguren, Erika Angulo, Marta Gómez, Estibalitz Alvarez, Idoia Azcorra, Izaskun Canales, Javier Rioja, Carlos Niño, María Elvira Escallón y Jaime Iregui.
** Comentarios de Erika Angulo y fotos de Jaime Iregui a partir de observaciones del grupo.
El mapa es el territorio
Esta fase del observatorio -desarrollada en Arteleku- tuvo como uno de sus objetivos la producción un espacio de representaciones (mapas, diagramas, audios, textos) a partir de la experiencia de los recorridos.
Mapa sonoro de Eider Eguren sobre el recorrido que realizó desde Arteleku hasta el barrio de Eguía.
La experiencia de ciudad de Erika Angulo fue representada a través de frottages. En esta foto, el de la muralla que se encuentra en el parking del mercado transformado en centro comercial.
Izaskun Canales trabajó en torno al bulevar de San Sebastián como representación de "naturaleza" urbana.
El Motoclub fue el lugar del que partió Marta Gómez para elaborar una gran diversidad de historias e interpretaciones personales en torno a este lugar como espacio practicado.
Para Estibalitz Alvarez la serie de situaciones y actividades que se desarrollan bajo los puentes de la autopista, la llevó a proponer el lugar como el centro cultural Bajo los puentes.
Recorrido imaginario de una pareja en proceso de reconciliación, propuesto por Consuelo Llupiá.
La Plaza de la Trinidad en el mapa conceptual de Javier Rioja.
***
A la deriva fue un observatorio comisionado por Arteleku como parte de su proyecto Hiri ekoizpenak
Hiri ekoizpenak: tres perspectivas, tres escalas, tres casos de estudio
Fechas : del 5 al 23 de noviembre de 2007
Coordinación : Amaia Albeniz , Oihane Ruiz y Koldo Telleria (Hiria kolektiboa, Donostia); Jaime Iregui (Bogotá), Ayreen Anastas y Rene Gabri (16beavergroup, New York)
Invitadas/os: Carlos Niño, Ramón Parramón, Iñaki Uriarte, Pilar Vega, Itziar Vellido.“Authentic knowledge of space must address the questions of its production.”
Henri Lefebvre, The Production of Space
Se pretende partir de la producción para conocer el espacio. Situarnos dentro del espacio para pensar sobre el espacio, para generar cambios en el espacio, para producir espacio. La capacidad de división del espacio, la capacidad de modificación del espacio está generada por las acciones que pueden desarrollarse en el mismo. Los intereses geopolíticos y económicos junto con la producción de espacios concretos legitiman grupos concretos de experiencias e impiden otras tantas. Nos detendremos en esas experiencias impedidas para ver las distintas formas que adquiere el espacio. De este modo, nosotros mismos seremos productores de espacios.